Kits, pértigas y robots de limpieza: qué sirve de verdad
Buscas "kit limpieza placas solares" y salen tres cosas muy distintas al mismo precio: un cepillo con mango, una mochila con filtros y un robot. No hacen lo mismo ni de lejos, así que vale la pena separarlos.
El cepillo con pértiga
Es lo básico y lo que más se vende. Un cepillo de cerda blanda montado en una pértiga telescópica, normalmente con paso de agua por el interior del mango para conectar la manguera.
Funciona bien, y resuelve el problema importante, que es el de seguridad: te deja limpiar desde el suelo sin pisar el tejado. Las diferencias entre modelos están en dos sitios. El primero, la cerda: tiene que ser suave de verdad, no "de nailon resistente". El segundo, la rigidez de la pértiga estirada del todo, porque una barata a seis metros baila tanto que no puedes controlar la presión.
Ojo con el largo anunciado. Un mango de ocho metros solo llega a ocho metros si la pértiga se sujeta recta, y para eso hacen falta dos manos y algo de espalda.
El sistema de agua osmótica
Es lo que separa limpiar de limpiar bien. Un filtro de ósmosis inversa o de resina desmineralizadora entre el grifo y la pértiga, para que el agua salga sin sales y se seque sin dejar marca de cal.
Los equipos portátiles con resina son asequibles de comprar y caros de mantener: el cartucho se agota, y en agua dura como la de buena parte de Madrid se agota rápido. Si vas a limpiar cuatro placas una vez al año, sale más a cuenta comprar agua destilada en garrafa y usarla en el enjuague final.
Los robots
Un robot de limpieza de paneles se mueve por la fila con un cepillo giratorio. Están pensados para huertos solares y grandes cubiertas industriales, donde hay cientos de módulos alineados y con la misma inclinación.
Para una instalación doméstica no tienen sentido. Necesitan una geometría regular que en un tejado de vivienda casi nunca se da, y el precio no se amortiza limpiando doce placas.
Los drones
Se han puesto de moda y conviene ser claro: hoy sirven mucho más para inspeccionar que para limpiar. Con una cámara térmica localizan en minutos el módulo que trabaja caliente, y eso sí es útil.
Como sistema de limpieza siguen siendo limitados por autonomía y por el agua que pueden cargar. En España, además, volar sobre zona urbana tiene sus reglas, así que tampoco se resuelve comprando el aparato.
Lo que sí compramos nosotros
Cepillo blando, pértiga rígida y ósmosis. Nada más exótico. La parte cara del oficio no es el material: es tener claro cómo se accede a cada cubierta sin subirse encima de los módulos.
Si el kit que estás mirando incluye un producto químico "específico para paneles", desconfía. Un panel limpio no necesita más que agua sin sales.
Con esto la decisión suele ser sencilla. Si tu instalación es pequeña y accesible, el kit se amortiza. Si está en un tejado con pendiente, pídenos presupuesto y compara.
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¿Prefieres no subirte al tejado?
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